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Las patatas bravas de Vuelve Carolina, elegidas las mejores bravas creativas de España

Publicado el: 30 de enero de 2026

Las patatas bravas son territorio sensible. Todo el mundo tiene una opinión, una versión favorita y una idea bastante clara de cómo deberían ser. Precisamente por eso, tocarlas implica asumir riesgos.

Pero en Vuelve Carolina, el restaurante más informal de Quique Dacosta en el centro de Valencia, lo hemos hecho, y el resultado ha convencido al jurado de Madrid Fusión 2024, que ha reconocido nuestra propuesta como las Mejores Patatas Bravas Creativas de España.

El premio se entregó durante la primera edición del Campeonato Nacional de Patatas Bravas, organizado por Madrid Fusión y La Casera, una cita que reunió a cocineros de todo el país con un objetivo común: demostrar que incluso un clásico de barra admite nuevas lecturas.

Un premio que llega desde Madrid

La final tuvo lugar el 30 de enero de 2024 y reunió a cuatro propuestas finalistas. El jurado, formado por profesionales del sector gastronómico, eligió como ganadora nuestra interpretación, presentada por Gonzalo Silla, jefe de cocina de Vuelve Carolina.

La idea era clara desde el principio: no competir por la nostalgia, sino por el sabor. Mantener la referencia a las bravas de siempre, pero llevarlas a un terreno más actual, más técnico y, sobre todo, más divertido de comer.

Cómo son estas bravas (y por qué son las mejores)

Aquí no hay patatas cortadas en dados ni salsa servida sin medida. Las bravas de Vuelve Carolina se presentan como patatas abuñueladas, pensadas para comerse de un solo bocado. Crujientes por fuera, cremosas por dentro.

Van acompañadas de una salsa brava elaborada con aceite de jamón ahumado, ajo, cebolla, pimentón agridulce, comino en polvo, chipotle, tomate frito casero y jugo de carne. ¡Ah! Y no sé ve, pero llevan un puntito de allioli, que además de internacionales somos valencianos…, y una fina lámina de papada ibérica ahumada, que aporta intensidad sin eclipsar el resto.

Presentarlas en Madrid Fusión no fue casual

“Queríamos hacer un cambio en las patatas bravas de Vuelve Carolina y pensamos que qué mejor sitio que Madrid Fusión para presentarlas”, explicó Gonzalo Silla tras recoger el premio. “Conseguir este reconocimiento para València ha sido una gran sorpresa”.

Más allá del galardón, el premio confirma algo que el restaurante lleva tiempo defendiendo: la cocina informal también puede ser precisa, pensada y, por qué no, premiada.

Un clásico con historia (y con muchas versiones)

Las patatas bravas, según muchos expertos gastronómicos, nacieron en Madrid en los años 40, concretamente en dos locales hoy desaparecidos: Casa Pellico y La Casona. Desde entonces, la receta ha evolucionado tanto como las ciudades en las que se sirve.

La salsa original se elaboraba con caldo de pollo o de cocido, pimentón picante y harina para espesar, y alguna receta incluye ajo y cebolla. El tomate sigue siendo tema de discusión entre puristas, ¡imaginad qué dirán del ketchup!, y el allioli se incorporó más tarde, sobre todo en Barcelona. En cuanto a la patata, las variedades harinosas y firmes como la Agria, la Red Pontiac o la Russet suelen ser las más apreciadas.

La forma de cocinarlas, como casi todo en cocina, depende de quién esté al mando. Hay quien las hace en dos frituras, quien las hierve antes y quien las pasa por horno, cada maestrillo…

Mejores bravas creativas en el centro de València

Hoy, esta versión premiada de uno de los platos más populares de la gastronomía española se sirve en Vuelve Carolina, en la calle Correos, entre la Plaza del Ayuntamiento y la calle Colón.

Una reinterpretación que demuestra que los clásicos no están para ser intocables, sino para seguir dando conversación. Y, si es con una cerveza o una copa delante, mejor.